Fundada en 1996 por Claudio Salas y Florencia Moreno, Simtech nació desde la experiencia de sus creadores para responder a los desafíos del tratamiento y monitoreo de aguas en Chile. Hoy, con presencia en sectores sanitarios, mineros e industriales, la compañía avanza en la incorporación de la segunda generación.
Claudio Salas, químico de la Universidad de Chile con experiencia en procesos de la industria minera del cobre –en Ex Enami y Minera Pudahuel durante los años 1974 a 1982–, tuvo un cambio de rumbo al área de marketing y ventas en una prestigiosa empresa del área de equipamientos de análisis de aguas que le dio una idea.
“Me di cuenta de que había requerimientos de control de procesos de tratamientos del agua y yo deseaba cubrir el proceso completo”, recuerda. Esa inquietud fue el origen de Simtech, empresa que fundó junto a su esposa Florencia Moreno en 1996, y cuyo nombre surge justamente de la unión de sus apellidos: Salas y Moreno.
La compañía, que este año se hizo socia de FEC, comenzó enfocada en instrumentación analítica de procesos y fue ampliando su alcance y objetivos hacia el diseño y construcción de plantas de tratamiento de aguas, consolidándose especialmente en el sector sanitario.
“Hoy gozamos del reconocimiento de excelencia de todos nuestros clientes que nos impulsan a estar en una mejora continua de nuestros procesos de venta, ingeniería y logística, y a estar a la altura con las normas ISO y Manual de Prevención de Delitos Económicos”, dice Claudio Salas.
“Nuestras capacidades van desde suministros de consumibles, equipos de laboratorio y muestreo de aguas, hasta su analítica, plantas de tratamiento de aguas –potable y servidas– y residuos industriales. Todo con ingeniería propia”, añade.
Actualmente, trabajan con empresas como Aguas Nuevas, Aguas Antofagasta, Suralis, Aguas Andinas, ESSBIO y otras sanitarias a lo largo del país, además de clientes de la minería, alimentos y bebidas, como CCU, con quienes ganaron una licitación hace dos años para mejorar su planta.
Uno de los hitos relevantes en su trayectoria fue la construcción de su primera planta de tratamiento de osmosis de agua de mar para Servicios Sanitarios Rurales a través de Aguas del Altiplano – DOH en Caleta Chanavayta, adquirida a una empresa israelí en 2012 cerca de Iquique. “Fue hito que marcó la ruta en desalinización para el desarrollo de esa área”, comenta.
Empresa construida en pareja
Antes de convertirse en socios, Claudio y Florencia compartían una larga historia personal. Se conocieron en los años 60 cuando tenían 15 y 17 años y, tras distintas etapas de vida, volvieron a encontrarse. “Formamos una nueva familia y de ahí decidimos crear Simtech”, cuenta Claudio.
Florencia, ingeniera comercial, trabajaba entonces en una compañía dedicada a suministros industriales en el área minera. “Un día nos hicimos la pregunta: ¿por qué no trabajamos para una empresa que sea nuestra?”, recuerda.
Desde el inicio definieron claramente sus roles dentro de la organización, algo que consideran clave para el funcionamiento de la empresa familiar. “Claudio estaba en el área comercial y yo en la financiera, entonces no nos topábamos en las funciones del día a día”, explica Florencia. “Creo que ahí está el problema de muchas familias que tienen empresas”.
Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo y la austeridad. “Dedicamos muchísimo tiempo y no hacíamos retiros si no se podía”, recuerdan. Todo esto mientras formaban a sus cinco hijos y enfrentaban simultáneamente gastos de colegios y universidades.
Innovación y transferencia tecnológica
A lo largo de casi tres décadas, Simtech ha evolucionado junto con las necesidades del mercado hídrico chileno, especialmente frente a fenómenos como la crisis hídrica y la creciente necesidad de desalinización y reutilización de aguas.
“Fuimos evolucionando con el mercado y detectando nuevas necesidades”, explica Claudio. “Hoy no solo vendemos suministros o plantas, también trabajamos en tecnologías para remover arsénico y hierro manganeso, con innovación, y buscamos alternativas tecnológicas sostenibles”.
La empresa ha desarrollado una fuerte relación con proveedores internacionales y centros de conocimiento. “Siempre digo que nuestra empresa hace transferencia tecnológica y que tenemos un valor agregado ahí”, afirma Claudio. “Fuimos a buscar tecnología a Europa y Asia que trajimos a Chile”.
Ese trabajo les ha permitido incorporar soluciones innovadoras al mercado local, desde sensores especializados hasta tecnologías avanzadas de tratamiento de aguas. Además, han impulsado constantemente la capacitación de sus equipos y la relación con universidades.
“Todos nuestros gerentes han ido a capacitaciones. Tenemos convenios con universidades y participamos en investigaciones”, comenta Claudio. “Cuando uno desarrolla algo y entra al mercado, todos te miran y te copian. Por eso hay que mantenerse siempre actualizado”.
Asimismo, también están al día con todas las normativas y están presentes en las conversaciones con todos los actores importantes en la materia del agua. “Así puedes entender qué es lo que pasa en el mercado, para dónde va y qué necesita”, resume Claudio, “sentimos que los clientes confían en nosotros”.
Incorporar a la segunda generación
Actualmente, dos de sus hijos forman parte activa de la empresa: uno en el área de administración y finanzas y el otro como gerente comercial. Hoy los socios fundadores reconocen que uno de sus principales desafíos es ordenar la continuidad familiar y definir cómo integrar a las nuevas generaciones.
“Estamos trabajando en el protocolo familiar y en la sucesión”, comenta Claudio. “Queremos dejar las cosas encaminadas”.
Ese proceso fue precisamente una de las razones que los motivó a integrarse recientemente a Familias Empresarias de Chile. “Encontramos que estábamos haciendo lo mismo que FEC nos estaba ofreciendo”, explica. “Queremos comparar lo que hemos avanzado y ver cómo podemos mejorar”.
Florencia destaca especialmente el valor del aprendizaje compartido. “Es importante integrar las experiencias de otras personas y Familias Empresarias, porque todas son distintas a la nuestra”, señala.
Para Claudio, el vínculo con FEC representa una oportunidad para validar y fortalecer el camino recorrido. “La relación con FEC nos va a traer mucho aprendizaje para corroborar si estamos haciendo bien las cosas o para mejorar”, afirma.
Con cerca de 30 años de trayectoria, Simtech continúa proyectando su crecimiento en un escenario donde los desafíos relacionados con el agua seguirán aumentando y donde también ya están diversificando sus unidades de negocio. “El tema del agua es inagotable”, concluye Claudio. “Siempre vamos a tener desafíos en esta área y nosotros queremos seguir desarrollando soluciones para eso”.

