La iniciativa, exclusiva para socios de Familias Empresarias de Chile, reúne a líderes en roles ejecutivos y de directorio en instancias de alto nivel, donde el intercambio de experiencias y la mentoría entre pares se convierten en herramientas clave para enfrentar desafíos estratégicos.

El miércoles 22 de abril se dio inicio al primer Consejo Board FEC, un nuevo beneficio de Familias Empresarias de Chile diseñado como un espacio de networking y desarrollo empresarial para sus socios. La instancia busca reunir a empresarios con roles ejecutivos y directivos en torno a conversaciones estratégicas, donde compartir experiencias reales y fortalecer la toma de decisiones en un entorno de confianza.

Se trata de encuentros reservados, facilitados por miembros del Registro de Directores y Consejeros de FEC que promueven un diálogo táctico y de alto nivel, bajo estricta confidencialidad. El objetivo es claro: generar un espacio donde líderes que enfrentan desafíos similares puedan aprender unos de otros, acceder a mentorías uno a uno y construir una mirada estratégica del negocio desde la experiencia compartida.

Un espacio para abordar desafíos comunes

Para quienes participan, el valor del Consejo Board radica precisamente en la posibilidad de comunicar problemáticas que, aunque se vivan en distintos rubros, son transversales a las empresas familiares.

“Podemos compartir distintas experiencias con los participantes para ir solucionando problemas que a todos nos son comunes, especialmente en temas como la sucesión o quién dirige la empresa a medida que crece”, comenta Luis Ansaldo, gerente general de Ansaldo. “Me di cuenta, en esta primera reunión, de que los desafíos y preocupaciones son comunes a todos, lo cual nos va a enriquecer y potenciar”, agregó.

En la misma línea Fernando Smits, gerente general de Indubal, destacó el valor del espacio como un lugar de confianza poco habitual en roles de alta dirección. “Este board tiene la gracia de que uno comparte con pares con quienes muchas veces no tiene instancias para conversar con confianza sobre temas más delicados. Se crea un espacio de intimidad donde uno puede abrirse, compartir lo que le pasa y escuchar los aprendizajes de otros”, señaló.

La primera sesión estuvo enfocada en conocerse, compartir trayectorias, industrias y principales desafíos. Sin embargo, las expectativas apuntan más allá. “La idea es enriquecerse, aprovechar la experiencia de otros y poder aplicar lo aprendido en la propia empresa”, concluyó Smits.

Aprender desde la experiencia compartida

En esta primera de seis sesiones –correspondiente al primer grupo contemplado para el año, participaron diez líderes de familias empresarias, quienes encontraron un lugar de reflexión conjunta y colaboración. “Es una nueva experiencia con el objetivo de generar un Consejo Board invitando a socios a participar de un directorio en el cual puedan enfrentar ciertos desafíos que traen a la mesa y que, desde la experiencia, otros socios los puedan aconsejar y orientar”, explica Rafael Oteíza, uno de los facilitadores.

Uno de los pilares de esta iniciativa es el aprendizaje entre pares. Más allá de la teoría, el Consejo Board FEC pone el foco en experiencias concretas sobre cómo cada líder ha enfrentado distintos momentos en la gestión de su empresa y su Familia Empresaria.

“Esto es una manera de que entre los socios puedan entregar su experiencia, lo que resultó y lo que no ha resultado, y así ayudarse entre ellos”, señala Tania Peric, también facilitadora del espacio. “Ha sido súper interesante ver la generosidad con la que comparten información, y para nosotros es una oportunidad de entender la realidad que hoy tienen las empresas familiares”, agregó.

Ambos facilitadores aportan, además, una mirada complementaria desde su experiencia corporativa. “Nuestro expertise es la experiencia como gerentes de grandes empresas, por lo tanto aportamos una mirada más corporativa sobre los desafíos que están tratando”, explicó Oteíza.

Esta combinación –experiencia práctica entre pares y facilitación experta– permite que las conversaciones no solo sean cercanas, sino también estratégicas, generando valor concreto para los participantes.

Con cupos limitados y un formato que privilegia la cercanía y la confidencialidad, el Consejo Board FEC se posiciona como una nueva instancia de alto valor para sus socios, donde el aprendizaje colectivo y el liderazgo con propósito se transforman en herramientas concretas para proyectar la continuidad y el crecimiento de las empresas familiares.

Fundada en 1955, la empresa chilena ha evolucionado desde la industria del caucho hacia múltiples sectores productivos, consolidando un modelo basado en relaciones de largo plazo, servicio técnico y una cultura familiar que proyecta su continuidad.

Con 70 años de trayectoria, Amster es una de las empresas chilenas que ha logrado consolidarse en el tiempo a partir de una combinación de especialización y cercanía con sus clientes. 

Fundada en 1955 en Santiago, la compañía inició sus operaciones como representante de Polysar en Chile, enfocándose en la industria del caucho, y desde ahí comenzó un proceso de crecimiento y diversificación que la ha llevado a participar en múltiples sectores industriales.

Hoy, la empresa –ubicada en Quilicura– se dedica a la importación, comercialización y distribución de materias primas e insumos químicos para industrias tan diversas como construcción, plásticos, pinturas, alimentos, minería y papel, entre otras. Este desarrollo ha estado marcado por una constante: el foco en el servicio y el acompañamiento a sus clientes.

“Si ellos crecían, nosotros crecíamos”, resume Salvador Arce, presidente del directorio de Amster, destacando una filosofía que ha guiado el desarrollo del negocio durante décadas. “Tenemos 70 años y, nuestra representada más antigua, lleva 68 años con nosotros. Siempre son temas a largo plazo”, ejemplifica.

De la industria del caucho a la diversificación

El origen de Amster está estrechamente ligado a la llegada de su primera representada. Fue Enrique Amster quien, con la representación de Polysar, comenzó a desarrollar el negocio en Chile, inicialmente enfocado en el rubro del caucho. Con el tiempo, Salvador Arce se incorporó a la empresa, pasando de la venta a la gerencia comercial y luego a la sociedad y a la propiedad, consolidando así el traspaso hacia la familia.

A partir de esa base, la compañía comenzó a expandirse hacia nuevas industrias, impulsada por la especialización técnica, el conocimiento del cliente y una relación de confianza construida en el tiempo. “Entender lo que los clientes necesitaban y acompañarlos en sus desarrollos fue clave en este proceso”, señala el presidente del directorio.

La empresa ha apostado por relaciones de largo plazo tanto con sus representadas como con sus equipos. Tanto así que parte importante de sus colaboradores ha desarrollado toda su carrera en la organización. “Hay gente que se ha jubilado con 40 años de trabajo”, destaca Salvador Arce.

Este crecimiento también se ha reflejado en su infraestructura. Desde una pequeña oficina en el centro de Santiago, la compañía evolucionó hacia nuevas instalaciones en Las Condes y Quilicura, incorporando bodegas, flota de distribución y sistemas que permiten mejorar la eficiencia operativa y el servicio al cliente.

Cultura de servicio y decisiones estratégicas

Uno de los elementos centrales en la evolución de Amster ha sido su posicionamiento como un socio estratégico más que como un simple proveedor. A diferencia de modelos más transaccionales, la empresa ha optado por una venta consultiva, donde el foco está en aportar valor al cliente a través de soluciones técnicas, capacitación y acompañamiento.

“Tratamos de que el precio no sea la decisión de compra, sino que pase a un segundo plano”, explica Arce. En ese sentido, el objetivo ha sido demostrar que el costo total para el cliente –considerando procesos, eficiencia y resultados– es más relevante que el precio de adquisición de una materia prima.

Este enfoque se apoya en un fuerte desarrollo interno, con equipos especializados capaces de dialogar técnicamente con los clientes, además de sistemas de gestión, certificaciones de calidad como ISO 9001 y herramientas tecnológicas que han ido incorporando progresivamente.

En paralelo, la compañía ha mantenido un compromiso con la seguridad, la prevención de riesgos y el entorno, incorporando estándares y prácticas que buscan resguardar tanto a sus trabajadores como a sus clientes y comunidades cercanas.

Empresa familiar y mirada de futuro

Amster se encuentra hoy en su segunda generación, con la participación de los hijos de Salvador Arce –José Luis en la gerencia general y Rodrigo en administración y finanzas– en la gestión de la compañía. En los últimos años, también se sumó otro miembro de la familia, un sobrino llamado Francisco Abrego, en un área clave: la gerencia de mantención, que va de la mano de los controles de la Seremi, prevención de riesgos, recursos humanos.

Sin embargo, conscientes de los desafíos que implica la continuidad de una empresa familiar, han definido reglas claras para el futuro. La compañía cuenta con un protocolo familiar que limita el ingreso de nuevas generaciones a cargos ejecutivos, privilegiando la profesionalización y estableciendo exigencias concretas para acceder a posiciones de liderazgo.

“Creemos que en el directorio deberían concentrarse algunos de los nietos, pero ser director también debe tener cierta exigencia, no es solo por apellido”, dice Salvador Arce, subrayando la importancia de avanzar en temas de gobierno corporativo y gobierno familiar como parte de la sostenibilidad del negocio.

En esa línea, su incorporación a FEC responde precisamente a la necesidad de fortalecer estos ámbitos. “Nos dimos cuenta de que hay muchas realidades familiares más complejas de lo que uno imagina, y queremos anticiparnos”, explica.

De cara al futuro, la empresa identifica oportunidades de crecimiento tanto en Chile como en el extranjero, incluyendo su presencia en Perú y el desarrollo de nuevas líneas de negocio, como compuestos de caucho y plásticos. Al mismo tiempo, enfrenta desafíos asociados al contexto internacional, como la volatilidad de precios, los problemas logísticos y la incertidumbre en las cadenas de suministro.

En este escenario, Arce destaca que el principal activo sigue siendo la relación con clientes y proveedores. “Cuando hay confianza, es más fácil enfrentar momentos complejos”, señala.

A lo largo de sus 70 años, Amster ha construido una cultura basada en “el compromiso, el respeto por la palabra empeñada, el cumplimiento con las normativas y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace”, detalla el presidente del directorio. Valores que, según explica, han heredado a su segunda generación. Una base que, según su propia visión, será clave para proyectar la empresa en las próximas décadas y asegurar su continuidad como empresa familiar. 

“Hay un compromiso desde la gerencia, los directores y la jefatura en que el foco no es solamente generar y producir; sino que también velar por nuestra representada y por nuestros clientes, que al final son los que hacen que esto crezca”, concluye Salvador Arce.

La jornada reunió a más de 30 empresarios, quienes participaron de un espacio de análisis junto a Susana Jiménez, presidenta de la CPC, y Rodrigo Vergara, expresidente del Banco Central, además de conocer la oferta de valor 2026.

Más de 30 socios de Familias Empresarias de Chile se reunieron el martes 31 de marzo en el Hotel DoubleTree para participar en el primer encuentro FEC de 2026, una instancia de networking y aprendizaje.

La jornada contó con dos expositores que reflexionaron sobre el panorama económico actual: Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), y Rodrigo Vergara, expresidente del Banco Central e investigador senior del Centro de Estudios Públicos (CEP).

El rol del gremio

Susana Jiménez abordó la situación económica del país, señalando que existe una desaceleración evidente, con caídas en la inversión y exportaciones, junto a alertas en el mercado laboral y un escenario fiscal complicado. “Tenemos una situación compleja”, afirmó.

En ese contexto, planteó que el desafío está en generar condiciones para reactivar el crecimiento, impulsar la inversión y el empleo. También advirtió que el escenario internacional, marcado por incertidumbre geopolítica, tendrá efectos inflacionarios y en la capacidad de crecimiento de los países.

Sobre el aumento del valor de las bencinas, indicó que “más allá de la política, desde el punto de vista económico hay bastante claridad de que es una medida necesaria”, la que, a su vez, busca ser mitigada con apoyos focalizados para los sectores más vulnerables. 

Respecto del rol del gremio, sostuvo que este debe aportar en el diseño de políticas públicas e incidir en la toma de decisiones para generar mayor dinamismo económico. En esa línea, destacó el trabajo realizado en propuestas para reactivar el crecimiento y agilizar procesos como los permisos sectoriales.

Finalmente, subrayó el aporte de las empresas familiares, especialmente en su compromiso con la conciliación trabajo-familia, la participación de la mujer en roles directivos y ejecutivos, la flexibilidad laboral y su capacidad de conectar el emprendimiento con la gran empresa. “El compromiso en momentos de crisis con los colaboradores y con el país se ve particularmente en este tipo de empresas”, dijo. 

Escenario económico

Rodrigo Vergara, en tanto, comenzó destacando lo rápido que ha cambiado el escenario global. “Estamos en un contexto que ha variado significativamente en muy poco tiempo, no solo porque el petróleo es un insumo clave y hoy es mucho más caro. Eso afecta el crecimiento hacia adelante, y además parece que será un proceso relativamente lento”, señaló.

Agregó que el crecimiento se verá impactado por la inflación y las tasas de interés, y que estas expectativas también inciden en la política fiscal.

Sobre el alza en el precio de los combustibles, afirmó que el impacto “es absolutamente brutal en el ingreso disponible de las personas, en el consumo y en la economía”, y advirtió que tendrá “dificultades de revertirse”, debido al daño económico generado por la incertidumbre y la pérdida de capital político, lo que podría dificultar la aprobación de la agenda del gobierno.

“Creo que hay una agenda muy potente y es importante hacer todo lo posible para que avance, porque podría cambiar la dinámica que ha tenido este país durante los últimos 10 o 12 años”, sostuvo.

Oferta de valor

La jornada continuó con una presentación de Liliana Parada, directora ejecutiva de FEC, quien dio a conocer la oferta de valor 2026 para los socios. En ese contexto, destacó que FEC busca “generar espacios de confianza, comunicación y conexión para compartir desafíos empresariales, estrategias de negocio y asuntos familiares”.

Asimismo, presentó los principales beneficios para los socios, entre ellos actividades como encuentros, talleres y conversatorios sin costo; programas y cursos de formación con tarifas preferenciales; asesorías y consultorías especializadas con descuento; y una red de convenios y alianzas con beneficios exclusivos.

También adelantó algunas de las actividades del calendario 2026, como la visita a Termas El Corazón de la familia Bianchini, conversatorios con Rosario Navarro, presidenta de la Sofofa, y Dorothy Pérez, contralora general de la República; además del evento de aniversario el 3 de noviembre, webinars y el lanzamiento de programas, cursos y el Registro de Directores y Consejeros FEC.

“Los quiero invitar a ser más activos en nuestra comunidad, porque conectarnos, trabajar juntos y participar en nuestras actividades nos permite generar mucho valor. En esta comunidad tenemos un propósito común: seguir creciendo”, concluyó.

Durante el encuentro, además, se dio la bienvenida a dos nuevos socios: Gonzalo Mardones, de Mardones BPB, y Fernando Díaz-Moreno, de Simtech.

La actividad finalizó con un espacio de networking, donde los asistentes fueron distribuidos en grupos para conversar mientras compartían un cóctel.

La iniciativa busca entregar herramientas concretas para abordar la sucesión patrimonial, el impuesto de herencia y la construcción de un protocolo familiar, tres pilares fundamentales para la continuidad de las familias empresarias.

La continuidad de una empresa familiar no ocurre por casualidad. Requiere planificación, conversaciones oportunas y decisiones que, muchas veces, se postergan. Con ese foco, FEC lanza el curso “Sucesión, Impuestos y Protocolo Familiar”, una instancia formativa diseñada para entregar herramientas prácticas que permitan anticiparse a estos procesos y abordarlos de manera integral.

El programa –que se realizará los días 5, 7 y 13 de mayo, en formato presencial desde el Hotel DoubleTree Kennedy– propone una mirada completa sobre tres dimensiones clave: la planificación de la sucesión patrimonial, el impuesto de herencia y la construcción de un protocolo familiar.

“En las empresas familiares, los temas de sucesión suelen abordarse tarde o en momentos de crisis. Este curso busca justamente adelantarse, entregar claridad y acompañar a las familias en decisiones que son fundamentales para su continuidad. Además, llega en el momento justo, ya que incluye un análisis de las modificaciones legales impulsadas por el nuevo gobierno y su impacto en el patrimonio familiar”, señala Liliana Parada, directora ejecutiva de FEC Chile.

Tres pilares para la continuidad

Uno de los ejes del curso es comprender la importancia de planificar la sucesión de manera oportuna, considerando sus implicancias familiares, patrimoniales y tributarias. A través de los módulos, los participantes podrán conocer los distintos tipos de sucesión, la relevancia del testamento y las claves para enfrentar el impuesto de herencia, incluyendo sus características, exenciones y formas de financiamiento.

El objetivo es que cada participante pueda evaluar su propia realidad familiar y empresarial, entendiendo los riesgos de no planificar y las oportunidades de hacerlo con anticipación.

A esto se suma el trabajo en torno al protocolo familiar, una herramienta estratégica cada vez más relevante para las empresas familiares. En el curso se abordará qué es, para qué sirve y cómo se construye, entregando una metodología concreta basada en estándares internacionales.

“El protocolo familiar no es solo un documento, es un proceso de conversación que permite conversar, alinear expectativas, definir reglas y prevenir conflictos. Es una herramienta clave para dar sostenibilidad a la empresa en el tiempo”, explica Liliana Parada, directora ejecutiva de FEC Chile.

Aprender desde la experiencia

Uno de los elementos distintivos del programa es su enfoque práctico. A través del análisis de casos reales, los participantes podrán discutir y reflexionar sobre situaciones comunes en las familias empresarias, como la incorporación de nuevas generaciones, la salida de socios o la sucesión en la dirección.

Esta dinámica permite enriquecer el aprendizaje con experiencias concretas y desarrollar criterio para abordar temas que suelen ser complejos y sensibles.

Además, el curso entrega materiales de apoyo y promueve el intercambio entre participantes, generando un espacio de aprendizaje entre pares, uno de los sellos característicos de FEC.

Una invitación a anticiparse

El curso será dictado por Christian Blanche, consejero y parte del equipo de consultores en FEC, y socio de Tax Advisors, junto a Liliana Parada, directora ejecutiva de la organización y directora de empresas.

“Invitamos a las familias empresarias a darse este espacio. Planificar la sucesión no es solo un tema legal o tributario, es una oportunidad para conversar, ordenar, proyectar y cuidar el legado familiar. Mientras antes se aborde, mejores serán los resultados”, concluye Liliana Parada.

El programa contempla clases de 18:00 a 21:00 horas y ofrece descuentos para socios FEC, instituciones con convenio e inscripción anticipada. Los cupos son limitados.Conoce el programa e inscríbete aquí.